viernes, 9 de marzo de 2018

Post 8 Marzo. Igualdad: menos hablar, más construir.

Ayer fue un día histórico, no hay duda ninguna. Las mujeres dijeron basta y con razón. El problema es que de nuevo hemos vuelto a escuchar en  boca de los políticos la misma letanía de promesas, las palabras huecas, los discursos vacíos y las promesas repetidas que nunca se cumplen. Y al final sólo nos queda el asco y el cabreo que todo esto produce.
Igualdad, bonita palabra que cada vez que la escucho me enfada. Dejemos de mentarla y pasemos a construirla señores de los gobiernos, de las instituciones, de las empresas, y ciudadanos de a pie. Porque construirla está en el debe de todos y cada uno de nosotros, no nos engañemos, unos más, otros menos, pero todo el mundo puede aportar algo para que algún día deje de ser una quimera y se convierta en una realidad. Y empecemos por lo sencillo, por aquello que no cuesta un euro, empecemos por educar a los niños. Hablemosles claro. Repitamosles hasta la saciedad que niños y niñas, mujeres y hombres, sólo se diferencian en unos pequeños detalles físicos: ellas tienen dos pechos desarrollados, ellos no. Ellos tienen un apéndice entre las piernas, ellas no, tienen una cavidad. Ellas pueden llevar bebés en su barriga y ellos no. Ellas generan leche para alimentar a los bebes de su pecho, y ellos no.
Y ya está, no hay más diferencias. Todo lo que no sea eso es MENTIRA, que lo aprendan desde pequeños, que lo tengan bien claro, que se les quede grabado en el cerebro desde que tienen uso de razón. Que aprendan desde la cuna que salvo esas diferencias para todas las demás cosas una mujer y un hombre son total y absolutamente iguales y que pueden hacer exactamente las mismas cosas unos y otros, sin distinción alguna.
Esto se llama educar, y esto podemos hacerlo todos y cada uno de nosotros, porque no cuesta un céntimo. Barato y esencial. ¿Por qué no lo hacemos?
El siguiente peldaño sería menos barato, pero absolutamente efectivo para el fin que se persigue. Abordemos la maternidad a fondo de una vez por todas. Si queremos que hombres y mujeres sean iguales laboralmente hablando hay que terminar con este escollo para siempre. Las mujeres son las que físicamente tienen a los niños, y eso es inamovible, pero el resto no. Las empresas discriminan a las mujeres por el tema de los embarazos y las bajas por maternidad, es un hecho, no seamos hipócritas y lo neguemos. Admitámoslo, a ningún hombre le preguntan en una entrevista de trabajo si está casado, tiene pareja o piensa tener hijos. A las mujeres se lo preguntan en el 90%. Por algo será. Por lo tanto tomemos el camino más sencillo de todos, hagamos que sea OBLIGATORIO para los papás cogerse la misma baja maternal que las mamás, de esta forma a las empresas les va a dar lo mismo el sexo de sus trabajadores puesto que sean hombres o mujeres, cuando tengan un hijo van a causar la misma baja. ¿Que esto le va a costar mucho dinero al estado? Por supuesto, pero siempre será mejor invertir el dinero en acabar con esta lacra de la desigualdad y no en otras cosas menos prioritarias como comprar aviones o barcos de combate y cosas por el estilo , ¿no? seguro que hay muchos más sitios en los presupuestos del estado de donde rascar para tener fondos que cubran el coste de esas bajas. Y si no los hay, hagamos que aparezcan , un pequeño impuesto destinado a se fin y listo. Tan solo hay que tener voluntad de hacerlo.
Y para terminar este pequeño repaso, hablemos de la tan traída y llevada conciliación familiar. En primer lugar  hay que terminar con las famosas reducciones de horario para conciliar, y eso es tan absolutamente sencillo como el que las empresas de este país tengan de una vez por todas un horario y una flexibilidad europeos (que hay que ser europeos para todo señores ministros, y directivos de las empresas, no sólo para lo que a ustedes les interese), sólo con eso la gran mayoría de reducciones de jornada serían innecesarias. Y en segundo lugar está el tema de la casa y los hijos, y eso también es educación, que nuestros niños y NIÑAS sepan y pongo en mayúsculas a la parte femenina de nuestras generaciones futuras porque es vital y primordial que se enteren de una vez: lavar, cocinar, fregar, limpiar, comprar son verbos que denotan acciones que las puede llevar a cabo exactamente igual un hombre que una mujer, así que como tal, esas tareas puede hacerlas tanto un hombre como una mujer. REPARTAMOSLAS PROPORCIONALMENTE entre los miembros de la familia. Y quien habla de las tareas de la casa habla de las tareas relacionadas con los hijos: vestir, alimentar, cuidar en la enfermedad, ayudar a estudiar etc 
Me queda una última cosa en el tintero, también educativa, y fundamental: debemos inculcar en las generaciones venideras desde que son pequeñitos que una pareja son dos personas, del sexo que sea, que se quieren, se respetan, están juntos porque ambos así lo desean, Y NINGUNO MANDA SOBRE EL OTRO, NINGUNO TIENE LA POTESTAD DE CONTROLAR AL OTRO Y NINGUNO ES UNA POSESIÓN DEL OTRO. Tal vez así la violencia de género empiece a quedar relegada al pasado. Ojalá.